Cultivamos espirulina artesanal de alta calidad en la Sierra de Gata (Cáceres), en un entorno natural cuidado y respetado. El agua utilizada para el cultivo proviene de un manantial ubicado en el propio terreno y la electricidad necesaria se obtiene de paneles solares. Nuestra espirulina crece en el interior de un invernadero lo que la protege de posibles agentes externos.
Nuestra prioridad es cuidar la calidad de la espirulina para mantener intactas sus excelentes propiedades nutricionales. Para ello realizamos un suave secado a baja temperatura (40-45 ºC) en un secador solar. Como resultado obtenemos unas novedosas hebras de espirulina de gran calidad para incorporarlas en las recetas de cocina diaria (ensaladas, arroces, yogures, zumos o batidos, etc..).
Nuestro producto está pensado para personas que quieren cuidarse de forma consciente y personas activas que valoran lo natural y cercano.
Lo que nos hace diferentes es cómo lo hacemos: un cultivo artesanal, a pequeña escala, con atención diaria y procesos cuidados, en conexión con el territorio. Apostamos por un modelo regenerativo que pone en valor el entorno rural, genera impacto local y acerca un alimento vivo, fresco y de calidad a quienes lo consumen.