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La supervivencia de los grandes felinos en un mundo que cambia
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La supervivencia de los grandes felinos en un mundo que cambia

Hay animales que se mueven sin hacer ruido, se deslizan entre la maleza, recorren territorios inmensos con sutileza y apenas se dejan ver. Pero su sigilo no es ausencia, cuando un gran felino está presente, el ecosistema entero lo percibe: las posibles presas se vuelven cautelosas, los ritmos se pausan y el paisaje contiene la respiración.  

El problema, ecólatras, es que ese silencio majestuoso de los felinos empieza a confundirse con otro mucho más preocupante, el de los territorios donde ya no están. Actualmente, muchas de estas especies se encuentran en peligro de extinción, víctimas de un mundo que avanza demasiado rápido para unos seres que necesitan espacio, continuidad y presas suficientes para sobrevivir. 

Por qué están en peligro de extinción

  • La pérdida del hábitat: uno de los principales problemas a los que se enfrentan los grandes felinos es la destrucción y fragmentación de su hábitat. El crecimiento de las zonas urbanizadas, la tala de bosques y el desarrollo industrial convierten territorios continuos en pequeñas islas desconectadas, dificultando la caza, la reproducción y la supervivencia a largo plazo de estos depredadores. 
  • Caza furtiva y presión humana: a esta pérdida de espacio se suma la caza furtiva, ya sea por el valor de su piel, por usos tradicionales o por conflictos con actividades humanas como la ganadería, donde su presencia a menudo se percibe como una amenaza en lugar de como un elemento clave del equilibrio natural. 
  • Menos presas: la degradación del entorno y la pérdida de la biodiversidad afecta también a las especies de las que se alimentan los felinos. Cuando disminuyen las presas, el equilibrio se rompe, y los grandes depredadores son los primeros en notar el impacto.  

Cinco especies de felinos en la cuerda floja

El gato andino, en América

El gato andino (Leopardus jacobita) habita zonas rocosas y áridas de Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Es uno de los felinos más esquivos del planeta y, precisamente por esa dificultad para verlo, se ha ganado el sobrenombre de fantasma de los Andes. Aun así, se estima que solo quedan unos 1.400 individuos adultos, lo que lo convierte en el felino más amenazado y lo sitúa en la categoría de peligro de extinción. 

La fragmentación de su hábitat, provocada por actividades humanas como la minería y el desarrollo de infraestructuras, es su principal amenaza, a lo que se suma la presión directa de la caza en algunas zonas, según Greenpeace. 

Tigres, en Asia

A pesar de ser uno de los grandes iconos de la fauna salvaje, el tigre (Panthera tigris) no está a salvo. Según Noticias Ambientales, su población mundial se sitúa en torno a los 3.140 individuos adultos, una cifra extremadamente baja para un animal que necesita grandes extensiones de territorio y abundancia de presas. 

La tala de bosques, la fragmentación de su hábitat y la caza furtiva siguen siendo las principales causas de su declive, especialmente en Asia, donde la presión humana sobre los ecosistemas naturales es cada vez mayor. 

El gato de Borneo, en Asia

El gato de Borneo (Catopuma badia), endémico de la isla de Borneo, es un felino poco conocido que cuenta con una población estimada de unos 2.200 ejemplares adultos. Su supervivencia está estrechamente ligada a los bosques tropicales, uno de los ecosistemas más amenazados del planeta, según Compromiso Atresmedia. 

La deforestación y la transformación del suelo para usos agrícolas están reduciendo rápidamente su territorio, empujándolo silenciosamente hacia la extinción. 

El gato cabeza plana, en Asia

Este pequeño felino asiático depende de zonas húmedas y ríos para sobrevivir. Sin embargo, la destrucción de estos ecosistemas ha provocado que la población de gatos de cabeza plana (Prionailurus planiceps) se reduzca a menos de 2.500 ejemplares en todo el mundo

Como bien relata el medio de comunicación Conciencia Eco, la pérdida de humedales demuestra que no siempre hacen falta grandes cazadores persiguiéndolos, a veces basta con drenar el agua para borrar una especie del mapa. 

El lince ibérico, en Europa

El lince ibérico (Lynx pardinus) es uno de los pocos ejemplos que demuestran que la conservación funciona cuando se hace bien. A comienzos de los años 2000, apenas quedaban 94 ejemplares en Europa, pero gracias a programas coordinados de recuperación (como el Programa de Conservación Ex-situ del Lince ibérico), su población ha crecido hasta más de 2.000 individuos en 2023, lo que ha permitido que pase de “En Peligro” a la categoría de “Vulnerable”. 

Aun así, las amenazas no han desaparecido. Los atropellos, la caza ilegal y la fuerte reducción del conejo (su principal presa, con un descenso estimado del 70 % en la última década) siguen poniendo límites a su recuperación definitiva. 

Ecólatras, estas cinco especies que hemos visto forman parte de la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), junto con otras especies de flora y fauna de todo el planeta. Esta lista es la principal referencia científica a nivel internacional para evaluar el riesgo de extinción y su nivel de emergencia.

Actuar para protegerlos 

La historia de los grandes felinos es también la nuestra, ecólatras. Cuando ellos desaparecen, los ecosistemas pierden equilibrio y, con él, funciones esenciales como la regulación de presas, la biodiversidad y la salud de los hábitats de los que dependemos todas las especies. 

La buena noticia es que no todo está perdido, el caso del lince ibérico demuestra que actuar sirve: proteger hábitats, reducir amenazas y trabajar de forma coordinada entre administraciones, ciencia y territorio puede cambiar el destino de estas especies únicas, incluso cuando parecían perdidas. 

La pregunta, entonces es, qué papel queremos jugar. Informarnos, compartir conocimiento, exigir políticas de conservación ambiciosas y apoyar proyectos reales puede parecer poco, pero cuando esos gestos se multiplican, el impacto es muy real.

Iniciativas ecólatras que protegen el equilibrio

Comprender cómo funciona la naturaleza y nuestra forma de ocupar el territorio es esencial para entender por qué están desapareciendo tantas especies. Solo desde esa conciencia pueden surgir iniciativas capaces de proteger a los grandes felinos y al resto de especies que dependen de ecosistemas sanos: 

  • Escuela de Ecología : impulsa una mirada profunda y accesible sobre los ecosistemas y nuestra su relación entre ellos. Porque entender cómo se conectan el clima, el suelo, la biodiversidad y las personas es esencial para conservar hábitats sanos, justo lo que necesitan los grandes felinos para sobrevivir a largo plazo. 

  • Santuario Almas Libres: una segunda oportunidad en libertad: la convivencia entre humanos y fauna salvaje no siempre es sencilla. Esta iniciativa trabaja desde el respeto, la ética y la reparación del daño, ofreciendo segundas oportunidades a animales que han sufrido las consecuencias de la actividad humana.  

  • Soluciones contra las sequías: este proyecto pone el foco en una gestión más resiliente y sostenible del agua, algo clave para mantener territorios vivos, productivos y capaces de sostener biodiversidad, incluidos los grandes felinos. 

 

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