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Voluntariado y activismo medioambiental

“Nuestra casa está en llamas”, sentenció Greta Thunberg durante el foro de Davos en 2019. Una frase que removió muchas conciencias. Aun así, la preocupación por el estado del clima y el futuro del planeta nos parece hoy en día algo normal, pero no siempre ha sido así. ¿Quiénes fueron los primeros en preocuparse por lo que hoy llamamos con todas las letras emergencia climática?

Antes de sacar el libro de historia tenemos que aclarar conceptos que habitualmente se enredan. La ecología y el ecologismo no son lo mismo, aunque muchas veces se utilicen indistintamente o suenen parecido. La ecología es la ciencia que estudia las relaciones entre los seres humanos y a su vez, su relación con el medio natural. Algo completamente cuantificable y basado en hechos. Y a su vez, el ecologismo es la ideología que extiende y generaliza los conceptos de la ecología en el terreno de la realidad social. También es conocido como ambientalismo.

Sucede lo mismo con voluntariado y activismo. Voluntarios son aquellos que se unen libre y desinteresadamente a un grupo para trabajar con fines benéficos o altruistas. En esta página web del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, hay muchos recursos de voluntariado y una lista de organizaciones, gubernamentales y no, en las que realizar voluntariado ambiental. Por otro lado, el activismo conlleva implícito un interés en el cambio, es decir, muestra más activamente su disconformidad con el estado actual de las cosas y se realizan acciones encaminadas a llevar a cabo los cambios que consideran necesarios. En el caso del activismo ambiental, para revertir el cambio climático.

Historia del activismo medioambiental

Pruebas nucleares, avance científico y diversos desastres medioambientales generaron en la década de 1960 un caldo de cultivo perfecto para el comienzo de los movimientos ambientalistas. Lo que se suele reconocer como hito y pistoletazo de salida es el libro 'Primavera silenciosa', de Rachel Carson, que se publicó en 1962. Este libro es una investigación sobre el uso generalizado de pesticidas, en el que la autora denunció que los venenos utilizados se acumulaban en la cadena alimenticia, con enormes riesgos y efectos para la salud humana, la flora y la fauna.

Aunque es el libro de Rachel Carson lo que solemos considerar los inicios de la conciencia global, cabe mencionar que en 1961, un año antes de su publicación, fue fundada WWF con la misión internacional de recaudar fondos para conservación de naturaleza y vida salvaje.

A partir de los setenta, y la celebración del primer Día de la Tierra el día 22 de abril de ese año surgieron muchas otras organizaciones, hoy clásicas, relacionadas con la salud global. Por ejemplo, nacen “Amigos de la Tierra” en 1971 y “Greenpeace” en 1973.

Ese 22 de abril supuso otro gran hito, fruto de la conciencia ambiental que había ido creciendo en la década anterior. Se celebraron más de 12 mil eventos repartidos por todo Estados Unidos que acercaron la información que se tenía sobre ecología a más de 20 millones de personas. Hasta el presidente y la primera dama de ese momento, Richad y Pat Nixon, conmemoraron el momento plantando un árbol en el jardín de la Casa Blanca.

Richard Nixon y Pat plantan un árbol en la Casa Blanca

El Club de Roma, una organización no gubernamental fundada en Roma, en el año 1968, por un pequeño grupo de personas entre las que había científicos y políticos preocupados por mejorar el futuro del mundo a largo plazo de manera interdisciplinar y holística, publicó en 1972 “Los límites del crecimiento”, un informe que le encargó al MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) en el que puntualizaron por primera vez que el crecimiento económico tiene un límite.

La conciencia ambiental mundial no paraba de crecer, cada vez se tenía más claro que el voluntariado ambiental y el activismo climático era el camino, pero no a todo el mundo le parecía bien.

Grandes ataques a la conciencia ambiental

En 1985 un barco de Greenpeace, el Rainbow Warrior, fue hundido por el servicio de inteligencia Francés. Concretamente, el barco fue hundido por agentes de la Dirección General de la Seguridad Exterior francesa para evitar una incursión en sus aguas territoriales que Greenpeace quería llevar a cabo para protestar contra las pruebas nucleares que realizaría Francia en el Atolón de Mururoa, en el sur del Océano Pacífico. El ataque se cobró la vida del fotógrafo Fernando Pereira, de 36 años. El barco fue reflotado, pero las averías eran de tal magnitud que hicieron imposible su reparación de manera que fue transportado en 1987 hacia las islas Cavalli donde fue hundido para contribuir como santuario de fauna marina.

Y saltamos a 2019, el año en el que salió a la luz que la mayor petrolera del mundo, Exxon, ya predijo hace décadas la magnitud que alcanzaría el calentamiento global en la actualidad, agravado por su actividad y continuaron con sus prácticas, silenciando el informe y utilizando las mismas malas artes que las empresas tabacaleras para quitarle importancia al exceso de calentamiento provocado por la combustión de combustibles fósiles tal y como hicieron ellas con el cáncer de pulmón. En este podcast de la BBC 4 está contado en unos pocos capítulos (en inglés).

Mirando al futuro

logo Extinction Rebellion Y al presente, porque ya están aquí: Extinction Rebellion es un movimiento internacional y políticamente no partidista, que utiliza la acción directa no violenta y la desobediencia civil para persuadir a los gobiernos de que actúen con justicia en la Emergencia climática y ecológica que estamos viviendo.

Esto se materializa con #FridaysForFuture, un movimiento dirigido y organizado por jóvenes que comenzó en agosto de 2018, después de que Greta Thunberg, de 15 años, y otros jóvenes activistas se sentaran frente al parlamento sueco todos los días escolares durante tres semanas, para protestar contra la falta de acción en la crisis climática.

#FridaysForFuture

Gracias a la respuesta de la gente en Instagram y Twitter, se volvió viral y ahora existe esta iniciativa en casi todas partes. Igual que las actividades y el voluntariado ecológico que se puede encontrar en la propia página de iniciativas sostenibles y ecológicas de Ecólatras. Cuida el río en Vizcaya, el mar el Girona, el Guadalquivir en Sevilla o planta árboles en Cáceres. Encuentra en el buscador la que esté más cerca de ti o propón la tuya para animar a otros a unirse a ti en el cuidado del medioambiente.

El activismo y el voluntariado ambiental están de enhorabuena gracias a todas estas iniciativas. Tenemos razones para no perder la esperanza, pero tenemos que hacer algo, ya lo ha dejado claro el IPCC.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue creado en 1988 para facilitar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta.

En este artículo de The Conversation 5 claves a tener en cuenta en el último informe del IPCC sobre la ciencia del clima. Tenemos razones para la esperanza, pero sobre todo, tenemos mucho que hacer.

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