Obejuelo: una dehesa viva, un futuro sostenible
En Los Pedroches, al norte de Córdoba, nuestra familia lleva generaciones vinculada a la dehesa, un paisaje excepcional donde la naturaleza, la ganadería y las personas han aprendido a convivir.
En nuestra finca Obejuelo, de 66 hectáreas, trabajamos para que esta relación siga teniendo futuro, combinando la ganadería extensiva tradicional con un modelo de turismo rural comprometido con la sostenibilidad, la conservación del entorno y el desarrollo económico local.
Conservar la dehesa manteniéndola viva
En Obejuelo conviven encinas centenarias, cerdos ibéricos, ganado vacuno y ovino. Nuestra actividad ganadera mantiene los aprovechamientos tradicionales de la dehesa y nos permite compartir con los visitantes la importancia de este ecosistema y de las familias que trabajan para conservarlo.
Educar para proteger nuestro patrimonio natural
A través de experiencias como Dehesa Viva, acercamos a niños, familias y viajeros a la realidad del medio rural. Les invitamos a conocer la ganadería extensiva, descubrir el papel de la encina, comprender el funcionamiento de la dehesa y valorar los productos de nuestro territorio.
Estamos convencidos de que conocer y comprender nuestro entorno es el primer paso para querer conservarlo.
Un cielo que también merece protección
La sostenibilidad también implica proteger la oscuridad natural de nuestros cielos. Como alojamiento acreditado Starlight, desarrollamos experiencias de astronomía que ponen en valor el cielo nocturno de Los Pedroches y sensibilizan sobre la contaminación lumínica.
Turismo sostenible que crea oportunidades
Desde Casa Rural Obejuelo y Balcón de Los Pedroches promovemos un turismo conectado con la identidad local, la gastronomía de proximidad, los productores y las tradiciones de nuestra comarca.
Nuestro compromiso con el futuro
Queremos demostrar que el turismo y las actividades tradicionales pueden complementarse para mantener viva la dehesa y contribuir al futuro del medio rural.
Nuestro proyecto pretende conservar el patrimonio natural, transmitir los conocimientos de generaciones anteriores y generar nuevas oportunidades para que quienes vivimos en nuestros pueblos podamos seguir haciéndolo.
Porque una dehesa con futuro necesita naturaleza, pero también personas que la cuiden, la trabajen y la mantengan viva.